Problemas comunes en los motores para puertas automáticas

Un problema grave en una de tus puertas automáticas puede estropearte por completo el día. Por este motivo, comentaremos a continuación cuáles son las causas más habituales que pueden hacer que estas puertas se estropeen.

5 causas que pueden hacer que falle una puerta automática

En primer lugar, nos podemos encontrar con un problema bastante sencillo, causado solo porque hemos descuidado el mantenimiento de la puerta. Aquellas puertas que usen guías pueden verse afectadas por la obstrucción de la suciedad o por algún objeto que hace que se atasque por completo o a medias el movimiento de la puerta. Debemos siempre estar pendientes de su correcta limpieza para evitar dicho problema, usando por ejemplo el aspirador para limpiar las guías.

De paso sería una muy buena opción lubricar todas las piezas que tenga la puerta para que el rodamiento sea el adecuado. Hay muchos aceites específicos para llevarlo a cabo en la ferretería o tiendas especializadas, pero el mismo aceite que tenemos en casa puede valer, ya que es un remedio casero muy eficaz.

Otro contratiempo común es el causado por control remoto que suelen usar los motores para puertas automáticas. Cuando apretamos el botón de encendido y vemos que la luz no parpadea puede significar dos cosas:

– Puede ser porque la batería se ha gastado por completo, por lo que debemos reemplazarlo.

– Si una vez instalada una batería la luz sigue encendida sin parpadear, significa que el mando ha llegado a su fecha de caducidad. La única solución es optar por usar la garantía y pedir los servicios técnicos de un profesional.

Aunque parezca algo increíble, unos de los problemas más comunes que solemos encontrarnos es el causado por los insectos, como las hormigas y otros bichos. Estos insectos suelen buscar siempre un lugar seco y cálido, como pueden ser las cajas de control o los sensores de seguridad, así que es recomendable cada cierto tiempo revisar dichos lugares, y pasar un trapo suave y seco por los aparatos y así retirar todo.

Lo mejor es llevar a cabo un buen mantenimiento de los motores y de la puerta

Otro de los problemas que nos encontramos con frecuencia es el causado por el desgaste de las poleas de la puerta. Esto es debido a que las bolas cuando se descomponen y siguen rodando raspan las poleas. Lo que origina es que el cable se quede atorado, siendo el reemplazo la única solución posible.

Por último, el problema más grave al que nos enfrentamos corresponde a que un cable eléctrico esté suelto o que no esté realizando una buena conexión. Siempre que vayamos a trabajar con electricidad, debemos tener precaución y cortar la electricidad.

Si hay algún cable suelto o estropeado, realizaremos un empalme o una sustitución del cable.

Como es normal, el uso continuado de una puerta automática puede afectar al motor, que con el paso de los años pierde eficiencia. Lo más recomendable es adquirir un nuevo motor para asegurarnos de su buen funcionamiento durante unos años más.

A.Casales