¿Por qué los andaluces son menos propensos a la fobia social?

¿Conoces a algún andaluz que sea tímido? ¿Vives de cerca la fobia social? Aunque no es exacto generalizar, sí que existe cierta idea colectiva en la sociedad de que los sureños son más abiertos, alegres y viven con menos complejos, son más felices.

¿Sabes por qué? Te invitamos a descubrirlo y a desentrañar qué hay tras esta fobia, tan frustrante.

¿Cómo y cuándo se manifiesta la fobia social?

Como toda fobia, el fóbico social siente un miedo injustificado y desmedido, que le paraliza ante las situaciones que implican contacto social. La sola imaginación de que tendría que preguntar tal cosa o que un amigo le vaya a presentar a un desconocido, son una verdadera tortura por su complejo de inferioridad y su falta de práctica verbal.

Como seres sociales que somos, las interacciones son inevitables. El trabajo, la pareja, los amigos, la familia… reclaman nuestra participación, algo de lo que el fóbico social huye.

Generalmente, es un rasgo de nuestra personalidad que experimentamos desde jóvenes (mutismo selectivo), aunque tampoco es una ciencia exacta y puede desarrollarse ya en la edad adulta.

Se sabe que la predisposición genética interviene como desencadenante de la fobia social, así como las conductas aprendidas en el contexto familiar y el círculo vicioso generado por experiencias desagradables (bromas, intimidación, …) vividas en el pasado.

Comer o beber en público, tomar la iniciativa para contar algo en el grupo de amigos, rebatir o reclamar algo, realizar gestiones burocráticas o llamadas telefónicas, son infinidad las situaciones inherentes a la propia vida, que limitan la capacidad del fóbico social a desarrollarse como persona o para progresar laboralmente.

Es habitual adquirir conductas de huida o evitación al estar en público, como situarse junto a la puerta o encargarse de tareas absurdas, con tal de intentar pasar desapercibido.

La ansiedad y la sensación de hallarse en un permanente estado de alerta se ven alimentados por los pensamientos autodestructivos y de anticipación, que retroalimentan la angustia vivida. Se asume como real que se repetirá una situación traumática del pasado y que volveremos a hacer el ridículo.

¿Cuáles son los síntomas?

La somatización física es visible en forma de:

-boca seca,

-sudoración,

-voz temblorosa,

-temblor de manos y pies, a modo de tics nerviosos,

-taquicardias,

-mareos,

-rubor, y

-agitación, que reduce la capacidad de concentración.

¿Por qué los andaluces son más abiertos?

El clima soleado y las continuas celebraciones multitudinarias marcan en los andaluces, desde niños, una concepción distinta de la vida. Son más optimistas, han aprendido a relacionarse en público y son más empáticos y solidarios.

Las ferias, las procesiones de Semana Santa, el Rocío… las oportunidades de disfrutar del sol, las tapas y de la compañía de los seres queridos son constantes.

No sienten prejuicios al expresar sus sentimientos. Resulta innegable que viven orgullosos de su tierra, sus tradiciones y su acento.

Esta inteligencia emocional traspasa fronteras: según datos del INE, en torno a un 10% de finlandeses viajan cada año a Málaga para pasar las vacaciones o para mudarse definitivamente.

El contacto con las personas nos enriquece, nos gratifica, afianza nuestra autoestima y mejora nuestras habilidades asertivas, pero requiere de nuestro compromiso y esfuerzo.

A.Casales