El auge del neuromarketing en los colores

La mayoría de las personas respondemos a los estímulos de manera subconsciente. Es por este motivo que, en muchos momentos, la decisión de comprar un producto tiene que ver con las emociones que nos genera al observarlo o incluso al imaginarlo. Dentro de los estímulos que más impactan en nosotros están los colores. La neurociencia ha descubierto que estos influyen de manera muy distinta en nuestra percepción y en las emociones.

Lo que nos desvela la neurociencia sobre nuestras emociones

La técnica del neuromarketing se ha ido incorporando a las demás técnicas de ventas. Es la aplicación de los conocimientos de la neurociencia a estas técnicas, basándose en cómo las personas reaccionamos a los distintos estímulos perceptivos. Y es que la respuesta de nuestro cerebro es muy fiable a la hora de saber qué nos gusta o disgusta. Se utilizan técnicas como la encefalografía, resonancia magnética, seguimiento ocular, respuesta galvánica de la piel o ritmo cardíaco, entre otras.

Los colores son un buen ejemplo de ello. Cada persona responde a la visualización de los colores de manera distinta, incluso hombres y mujeres perciben de forma distinta los colores. Es una respuesta física por la cantidad de células receptivas de color en nuestros ojos.

Por ejemplo, al entrar en una web, se ha demostrado que la respuesta de espera en el usuario cambia según el color preponderante en ella. Mientras que los tonos azules hacen que percibas el tiempo muy rápido, los rojos hacen que el tiempo parezca enlentecerse y por este motivo ves los casinos llenos de luces rojas. Los verdes inspiran armonía y transmiten ánimo y empuje, por lo que se usan en webs de empleo. Los morados se vinculan a productos que necesitan más las mujeres, como los cosméticos, y los naranjas observados durante tiempo oxigenan el cerebro, por lo que son muy interesantes para quien oferta productos como juguetes, alimentación o para atraer y fidelizar clientes.

Los colores siempre se han utilizado en nuestras vidas para lograr bienestar o mejorar los estados de ánimo

Pintamos de colores las paredes de nuestras casas para sentirnos relajados o los usamos en los babis escolares para diferenciar los cursos, las clases o incluso los sexos. La luz y el color influyen en el aprendizaje de los niños, es por este motivo que vemos las aulas de nuestros hijos decoradas y pintadas con colores que les identifican. Muchas veces también se asocian animales o juguetes como icono de identidad. Por ejemplo, te sonará el aula "tortuga", de tonalidades verdes en 5 años, el aula "perrito" con tonos anaranjados para 4 años y el aula "osito" de colores azules para los niños de 3 años. En cada una de ellas se busca inspirar armonía, atención, seguridad, relajación y confianza. En general, los colores oscuros no son aptos para fomentar el aprendizaje ya que crean sensaciones negativas, sobre todo si hablamos de niños.

Dado que esta técnica del neuromarketing es reciente, plantea nuevos retos. Comienza a aplicarse en test de anuncios en televisión, para predecir la viralidad de anuncios en Internet o asociar personajes a marcas.

Un mundo nuevo de experiencias y emociones en publicidad, ¿no?

A.Casales