Con el duende flamenco, ¿se nace o se hace?

Hay conceptos que escapan a todo intento de definición científica. Que son demasiado etéreos para encerrarlos en una jaula de palabras. Algo así ocurre con el duende en general, y el duende flamenco en particular.

Han existido intentos de definirlo y algunos muy certeros. El más citado tratándose del duende es el de Goethe. No en vano se trata de un autor imbuido de ese halo de romanticisimo que hace cercano lo inefable. Para Goethe, refiriéndose a Paganini, el duende era “ese poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica”.

Realmente es una buena definición, porque es cierto que cuando alguien canta o toca “con duende”, todos lo perciben sin poder explicar en qué consiste. Indudablemente, al asegurar que todos lo sienten se refiere a quienes escuchan, porque es indiscutible que no todos lo poseen. Unos lo llamarán ángel, otros magia, otros musa…Distintas denominaciones para un único concepto: el misterio del arte.

Pero, ¿con duende se nace, o se hace?

En cierta ocasión, en un tablao flamenco en Madrid, de esos que los turistas abarrotan sin saber muy bien lo que van a ver, en mitad de la actuación se oyó gritar: “¡Eso tiene duende!”. Un turista japonés preguntó en correcto castellano: “¿Duende? ¿Qué es eso?”. Y el guía respondió: “Inspiración”.

Sin duda, la respuesta estuvo inspirada, nunca mejor dicho. Porque a un verdadero artista nunca le bastará la formación académica ni la perfección técnica para alcanzar las altas cumbres del genio. Se puede tener todo para pintar, bailar, cantar o escribir como los ángeles, pero si falta la inspiración, de nada sirve.

Por eso, podría decirse con la rotundidad que permite lo opinable, que con duende se nace, no se adquiere, por mucho empeño que se ponga en el intento. Es más, cuando a un grande como Manolo Caracol le preguntaron, respondió: “Cualquiera sabe lo que es el duende. Hay días que canto muy mal, parece que estoy borracho. Hay momentos y días que todo me sale bordao, porque si supiera lo que es el duende y cuándo viene, entonces uno diría: que venga el duende ahora.”

Es decir, que incluso a quien lo posee por gracia desde el nacimiento, no siempre le acompaña. Es misterioso e inasible, mágico y resbaladizo, como la inspiración.

La visión de Edgar Neville

Si quieres profundizar en este apasionante tema, te recomendamos una cinta considerada por muchos como la mejor película realizada sobre el flamenco. Se trata de “Duende y misterio del flamenco”, película estrenada en España en diciembre de 1952 y que solo un año después obtuvo un gran reconocimiento en el Festival de Cannes, donde recibió una Mención especial del jurado. Desafortunadamente, no cosechó igual éxito comercial.

En este film, el cineasta, gran aficionado y conocedor del tema, realiza una aproximación al flamenco a través de un recorrido por los distintos bailes y cantes que lo integran. Una película documental imprescindible para quienes deseen bucear en esta disciplina artística buscando respuesta al interrogante sobre el duende.

Y a ti, ¿qué te parece? ¿Podrías definir el duende?

A.Casales