Cómo convivir con tu mascota y no morir en el intento

Las mascotas llegan a nuestros hogares y de inmediato forman parte de la familia. Es importante tener esta palabra en cuenta porque, por muy graciosas, bonitas o curiosas que nos puedan parecer, las mascotas no son ni decoración ni juguetes. Son seres vivos y necesitan cuidados, así como la atención directa de sus dueños. Son de la familia

Las mascotas también tienen su propio carácter y sus costumbres. Es difícil convivir con un gato si le niegas el instinto de usar una caja de arena para hacer sus necesidades. No podemos culpar al perro de que las haga dentro de casa si no lo sacamos a pasear. Es decir, como seres vivos, todos los habitantes del hogar deben aprender a convivir. ¿Cómo hacerlo?

Claves de convivencia con las mascotas

Todas las mascotas tienen necesidades, pero es especialmente importante seguir ciertas pautas si hablamos de gatos, perros y otros animales que pueden andar sueltos por casa. Te recomendamos seguir estos consejos.

Asesórate con profesionales

Todos debemos aprender a comportarnos para asegurar que la convivencia en casa sea tranquila y agradable. Sigue el consejo de los profesionales de la salud y el comportamiento animal, que son expertos en su educación y bienestar.

El motivo es que debemos olvidar eso de que las mascotas se cuidan solas. Sí, el gato y el perro van a su aire aunque dependan de ti. Pero dejarles hacer cualquier cosa es el camino directo a los problemas de convivencia, el estrés, los nervios y los disgustos. Por ejemplo, si no te gusta que el gato arañe los muebles, tendrás que enseñarle a dirigir ese instinto hacia otro lugar. Si tu perro se muestra agresivo con las visitas, ¿no afecta eso a la calidad de vida de todos en casa?

Respeta su espacio y sus necesidades

Los animales no entienden de propiedad, pero, del mismo modo que nosotros tenemos nuestras cosas y nuestros momentos, ellos deben tener los suyos. El animal debe sentirse a salvo y seguro en los espacios compartidos. Debe tener la tranquilidad de que puede acostarse en ciertos sitios o de que encontrará comida en el comedero. Pero también debe aprender que no puede subirse encima de la mesa o que debe mantenerse a tu lado cuando paseáis (una pauta importante que puedes aprender en http://www.soloesunperro.com/).

Este respeto por los espacios comunes y las necesidades mutuas reduce el estrés del animal y de los dueños, lo que construye ambientes seguros y confortables.

Comprende su idiosincrasia

El gato dormirá mucho y el perro necesita ejercicio fuera de casa. No intentes negarles nada de eso porque cada animal tiene una biología, un instinto y un temperamento intrínsecos que no se pueden ni deben cambiar. Si vas a tener una mascota, asegúrate de que comprendes sus características y respétalas. Si tener un loro cantando todo el día te pone de los nervios, ¡mejor no lo tengas!

En definitiva, la convivencia es respetar los límites y comprenderse. ¡Tener paciencia y educar bien son las claves!

A.Casales